Realismo
El realismo busca que la piel se lea como una fotografía o un óleo: volumen, luz y textura construidos a base de degradado, sin una línea de contorno que los sostenga. Por eso pide sitio. Un rostro necesita espacio para que los ojos y los cambios de tono no se empasten con los años, y lo que en un boceto cabe en la palma se resuelve mucho mejor en un antebrazo entero, un muslo o una espalda. Aquí es sobre todo retrato —rostros, figuras y animales—, casi siempre en black & grey y alguna vez en color.









